MANUS LIBERAE

Manus Liberae — manos libres — explora la mano como instrumento, signo y fuerza actuante. Las manos escriben, llaman, niegan, buscan, sostienen, tocan, ordenan, cubren, atan y dan testimonio. Crean expresión, pueden proteger y liberar, pero también limitar, ocultar y ejercer poder.

Sobre el cuerpo de la mujer representada aparecen escritos verbos latinos en primera persona. La escritura histórica Bastarda entra deliberadamente en contraste con la presencia inmediata del cuerpo. La palabra y el gesto no se explican por completo entre sí: el verbo señala una dirección, mientras que la postura, la mirada y las manos amplían, confirman o cuestionan su significado.

El cuerpo desnudo no aparece como un disfraz de seducción, sino como portador directo de lenguaje y acción. No asume ningún papel más allá del que surge del verbo correspondiente y del gesto corporal. La luz y la sombra extraen la figura del espacio cotidiano y condensan cada fotografía en una única afirmación: Yo actúo.

01 — SCRIBO

Yo escribo

La mano guía el pincel, pero la escritura aparece sobre el propio cuerpo. Escribir se convierte así en algo más que registrar un pensamiento: es una acción que deja una huella visible. El cuerpo es al mismo tiempo superficie de escritura, obra y autor de su propia declaración.

02 — VOCO

Yo llamo

La mano forma un embudo ante la boca abierta y amplifica la voz. La llamada se dirige hacia fuera, pero dentro de la imagen no recibe una respuesta audible. Entre la comunicación, la exigencia y el grito de auxilio surge un momento de tensión.

03 — NEGO

Yo niego · Yo rechazo

Ambas manos se enfrentan a quien observa. El rechazo no aparece como una ausencia pasiva de consentimiento, sino como una acción visible y corporal. La mirada directa no deja lugar a dudas sobre quién establece el límite.

04 — PETO

Yo busco · Yo aspiro · Yo exijo

La mano se extiende en el espacio, como si aquello que busca se encontrara apenas fuera de su alcance. Peto no significa únicamente buscar, sino también aspirar a algo y exigirlo con determinación. El gesto queda así suspendido entre la esperanza, el deseo y la reivindicación.

05 — DELEO

Yo borro · Yo deshago

Las manos ocultan, difuminan y presionan la declaración escrita. Sin embargo, incluso lo borrado no desaparece sin dejar rastro: permanecen restos sobre la piel y en la memoria. La imagen pregunta si una acción puede realmente deshacerse.

06 — TENEO

Yo sostengo · Yo retengo

Los brazos envuelven el propio cuerpo. Sostener puede significar protección y conservación, pero también apego e incapacidad para soltar. El gesto permanece deliberadamente entre el cuidado de sí y la autolimitación.

07 — TANGO

Yo toco

El contacto es la acción más silenciosa de la serie. Las manos establecen una relación sin agarrar ni reclamar posesión. Los ojos cerrados desplazan la percepción hacia el interior y convierten el tacto en una forma de reafirmación de sí.

08 — IUBEO

Yo ordeno

El brazo alzado y la postura erguida otorgan autoridad a la figura. La orden no se legitima mediante insignias externas, sino únicamente a través del cuerpo, la mirada y el gesto. El poder aparece aquí como una afirmación que nace en el mismo instante de ser expresada.

09 — TEGO

Yo cubro · Yo protejo

Las manos sustraen partes del cuerpo a la mirada. Cubrir puede ofrecer protección, pero también ocultar, silenciar o negar el acceso. La propia persona representada decide qué permanece visible y qué queda escondido.

10 — LIGO

Yo ato · Yo sujeto

El propio cabello se convierte en una banda alrededor del cuello. La mano es al mismo tiempo la fuerza que ata y aquella que sufre bajo esa atadura. La imagen presenta así una contradicción entre autodeterminación, coacción y participación en la propia limitación.

11 — TESTOR

Yo doy testimonio · Yo declaro solemnemente

La mano sobre el pecho y la mano alzada en gesto de juramento unen la convicción personal con la declaración pública. El testimonio no se dirige únicamente a los demás, sino que también compromete a quien lo formula. Como imagen final, la acción individual se convierte en una profesión solemne: se da testimonio de lo dicho y de lo hecho.

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