Sobre el artista

Sobre el artista

Josef Volsa es un artista austriaco dedicado a la fotografía y vive en Viena. Bajo el nombre de Artis Umbrae, desarrolla desde 2025 una obra fotográfica en continua evolución, en la que el cuerpo humano, la sombra, la escritura y el lenguaje se funden en un universo visual propio. Sus fotografías se realizan predominantemente en blanco y negro y se conciben como partes de ciclos interrelacionados. Las obras de Josef Volsa ya se han presentado públicamente en varias ocasiones: en una exposición colectiva y en una exposición individual de Red Carpet en Viena. Publica sus obras fotográficas y los textos que las acompañan en artisumbrae.art.

Para Josef Volsa, la fotografía no es un medio destinado a representar la realidad de la forma más completa posible. Le sirve para destilarla y concentrarla en el cuerpo, la forma, el gesto, la sombra y aquellos pocos signos necesarios para que una imagen actúe más allá de lo inmediatamente visible. Las raíces estéticas de Artis Umbrae se encuentran principalmente en la fotografía del art déco y del periodo de entreguerras. Artistas como František Drtikol no son considerados modelos que deban imitarse, sino interlocutores históricos. Su exploración del cuerpo, la luz, la sombra y la forma geométrica se retoma, se cuestiona y se continúa mediante las posibilidades de la fotografía contemporánea.

El impulso inicial para un nuevo ciclo puede proceder de la historia del arte, la literatura o la música, pero también de los cambios sociales y de observaciones aparentemente insignificantes de la vida cotidiana. Una canción escuchada en la radio, un abanico antiguo, una baldosa de cerámica, un relato histórico o una postura percibida casi por casualidad pueden marcar el comienzo de una serie. Lo decisivo no es el origen del impulso, sino la resonancia que produce. Una idea solo se traduce en fotografía cuando trasciende su ocasión inicial y exige un lenguaje visual propio. La inspiración, por tanto, no consiste en esperar la llegada de una idea. Significa estar lo bastante atento para reconocerla y ser lo bastante crítico para no confundir cada ocurrencia con arte.

El cuerpo humano ocupa el centro de la obra. Mediante la renuncia consciente a la ropa, el color, los accesorios elaborados y los escenarios narrativos, el cuerpo se libera de atribuciones temporales y sociales inequívocas. La vestimenta habla de una época, una posición social, un gusto y un papel determinado. El cuerpo desnudo, en cambio, puede convertirse en portador de tensión, memoria, vulnerabilidad, resistencia y significado simbólico. Dentro de Artis Umbrae, la desnudez no se utiliza para provocar ni como representación erótica. Forma parte de una concentración consciente en el ser humano y en la capacidad expresiva del cuerpo.

Una característica fundamental de la obra es el uso de una luz dura y colocada con precisión. En fotografía se habla habitualmente de iluminación, es decir, de la colocación y dirección deliberadas de la luz dentro de la imagen. Josef Volsa invierte esta perspectiva habitual y entiende su método principalmente como una construcción de la sombra. La sombra no es únicamente la ausencia de luz ni un efecto técnico secundario. Modela el cuerpo, separa lo visible de lo oculto y crea aquellos espacios vacíos en los que puede actuar la imaginación del espectador. No todo lo que confiere significado a una imagen tiene que mostrarse por completo. En ocasiones, su verdadero efecto comienza precisamente allí donde termina la información visible.

La escritura desempeña un papel igualmente esencial. No se añade posteriormente a la fotografía como un ornamento gráfico, sino que con frecuencia se traza directamente sobre el cuerpo y se convierte así en parte de la realidad fotografiada. Josef Volsa recurre conscientemente a casi dos mil años de historia de la escritura europea. Escrituras históricas como la Capitalis Rustica, la Uncial, la Textura Quadrata, la Bastarda o la Kurrent poseen cada una su propio ritmo, su contexto cultural y su efecto emocional. Su elección, por tanto, nunca depende únicamente de la legibilidad o de la belleza formal. La palabra escrita y la forma de sus letras constituyen conjuntamente otro nivel de significado. No solo habla la palabra al espectador, sino también la forma en la que aparece.

El uso recurrente de términos y breves textos en latín también forma parte de esta exploración del lenguaje. El latín no se emplea para exhibir erudición histórica ni para conferir a las imágenes una solemnidad artificial. Extrae las palabras del rápido fluir del lenguaje cotidiano y ralentiza su percepción. Un término latino difícilmente se lee de manera distraída: debe contemplarse, pronunciarse y, quizá, incluso buscarse. De este modo, el lenguaje adquiere una presencia física y visual, al tiempo que abre un espacio para los recuerdos, las asociaciones y las emociones personales.

Dentro de Artis Umbrae, reducción no significa simplificación, sino concentración. Cada elemento omitido conscientemente crea espacio para aquello que debe permanecer y actuar dentro de la imagen. La búsqueda de una dimensión atemporal tampoco es una decisión estilística añadida posteriormente, sino una consecuencia de esta forma de trabajar. Cuando desaparecen los elementos ligados a la moda, a una época concreta o a la mera decoración, la imagen puede trascender el momento inmediato de su creación.

Artis Umbrae no busca ante todo explicar, sino conmover. Las fotografías pretenden suscitar recuerdos, resistencias, preguntas y asociaciones personales. La estética nunca es un fin en sí misma. La belleza puede abrir una vía de acceso a la obra, pero no debe borrar sus contradicciones. El mismo cuerpo, el mismo gesto y la misma sombra pueden ser percibidos de maneras completamente distintas por diferentes personas. Por ello, la obra no se completa únicamente en el estudio fotográfico, sino que se renueva continuamente en la mirada de quienes la contemplan.

Las fotografías individuales se conciben como partes de ciclos más amplios. Cada serie desarrolla su propio orden interno, su propio simbolismo y su propio ritmo. Artis Umbrae no es, por tanto, una colección dispersa de fotografías individuales, sino una obra en constante crecimiento en la que los lenguajes visuales históricos, las experiencias contemporáneas y la percepción personal entran en relación.

No todo lo que actúa en una imagen tiene que ser visible.

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