Las obras fotográficas de Artis Umbrae se desarrollan en ciclos que evolucionan a lo largo de extensos períodos de tiempo. Aunque las distintas series difieren en sus temas, puntos de partida y preguntas específicas, permanecen profundamente conectadas entre sí.
Ciertas decisiones fundamentales reaparecen constantemente: la reducción del espacio y de los elementos escénicos, la concentración en el cuerpo humano, el uso de la luz como elemento formador y la renuncia consciente a enfoques ilustrativos o narrativos. Las imágenes no pretenden contar historias. Investigan. No ofrecen respuestas, sino que abren preguntas.
El cuerpo humano no aparece como objeto de erotismo, sino como portador de memoria, lenguaje, proyección, huella o transformación. La desnudez no sirve a la exposición, sino a la reducción. Libera al cuerpo del tiempo, de la moda y de las atribuciones sociales, convirtiéndolo en un espacio abierto al significado.
También el lenguaje fotográfico permanece deliberadamente reducido. Los elementos escénicos se limitan a lo esencial. Los lugares pierden su importancia. La luz no crea atmósfera, sino forma. La repetición y la variación se convierten en parte del proceso artístico. La escritura, la sombra, el gesto y la postura aparecen como portadores autónomos de significado.
Muchos motivos, preguntas y decisiones formales reaparecen en los distintos ciclos de trabajo. Por ello, las fronteras entre las series permanecen deliberadamente permeables. Cada serie puede entenderse como una investigación independiente y, al mismo tiempo, como una aproximación diferente a las mismas cuestiones fundamentales.
Los títulos en latín no describen el resultado de una obra, sino que designan su campo de investigación. Ofrecen orientación sin imponer un significado.
Queda en manos de la estimada lectora y del estimado lector decidir si estas obras deben entenderse como varias series independientes o como diferentes capítulos de una única y extensa investigación artística.
Fotografía y arte culinario en diálogo
Junto a las series fotográficas aquí reunidas, con CONVIVIUM surge un corpus artístico independiente. Sus imágenes no están concebidas como puntos finales cerrados, sino como punto de partida para un diálogo entre dos formas de expresión artística.
Un tema se interpreta primero a través de la fotografía. A continuación, una cocinera o un cocinero se encuentra con las imágenes desde su propia mirada creativa y responde mediante el sabor, el aroma, la temperatura, la textura y la forma. La interpretación culinaria no ilustra las fotografías, sino que puede recoger sus ideas, contradecirlas o abrir nuevos niveles de significado.
Las series de gran formato comprenden entre cinco y doce obras y abordan temas con una intensa dimensión emocional, humana o sensorial. CONVIVIUM se ampliará continuamente con nuevos ciclos artísticos.
Para el desarrollo culinario del proyecto, se invita expresamente a colaborar a cocineras y cocineros con una identidad creativa propia, así como a restaurantes, hoteles y colaboradores culturales interesados.
















