protrahere – extraer, hacer visible
El proyecto PROTRAHERE surge de la pregunta acerca de qué es un retrato en su núcleo esencial. No como representación de una persona, sino como resultado de un campo de tensión entre percepción, expectativa y decisión.
El punto de partida es una figura ficticia: Charlotte von Bergen, una joven mujer en el año 1929. En una disposición conceptual, se la confronta con tres actitudes fotográficas diferentes de su tiempo. Estas actitudes remiten a posiciones concretas de la fotografía de principios del siglo XX, cuyos representantes se nombran explícitamente en el catálogo y en los títulos de las imágenes.
El trabajo se entiende como una confrontación artística contemporánea con dichas posiciones históricas. La referencia se establece a través de principios formales, estrategias estéticas y actitudes fotográficas, no como reconstrucción de obras concretas, no como imitación y no con la pretensión de autenticidad histórica. A partir de estas referencias, las fotografías desarrollan un lenguaje visual propio y autónomo.
Cada actitud fotográfica hace emerger aspectos distintos. Cada mirada establece otros acentos. Al mismo tiempo, Charlotte se transforma a través del propio proceso: al ser vista, al mostrarse, y a través de aquello que permanece oculto.
En el centro del trabajo se sitúan varias preguntas fundamentales: qué está presente y es visible en una persona; qué está dispuesta a mostrar; qué percibe el fotógrafo; y qué de todo ello decide finalmente hacer visible.
PROTRAHERE no concibe el retrato como una imagen representativa, sino como el resultado de selección, reducción y relación. La imagen surge allí donde se superponen la interioridad de una persona, la percepción del fotógrafo y las condiciones del proceso fotográfico. El título no designa un estado, sino un procedimiento: el acto progresivo de extraer aquello que adquiere consistencia en la imagen.
